
Los mitos cosmogonicos que responden las preguntas acerca del origen, aparecen en todas las culturas explican cómo se originó el universo, cómo fue creado el hombre y la sociedad en la que viven.
Esto mitos, explican la creación del ordenamiento del mundo terrestre y del hombre, así como las diferencias entre el hombre y los demás seres; la distinción entre la naturaleza y la cultura, entre el nosotros y los otros, ya sean deidades, espíritus,
hombres, seres imaginarios o reales. Los opuestos, la diferencia, no aparece sino a partir del origen, en el momento en que el mundo es creado.
La Biblia comienza con la frase "y al principio fue el verbo", más adelante nos encontramos con un pasaje en el cual Dios ordena a Adán a que nombre todas las cosas y los animales del Paraíso. Estas dos citas bíblicas si se nos permite una especulación suponen que todo el lenguaje es entregado por Dios al hombre.
Lo que antecede a toda la creación es precisamente el lenguaje; luego, Adán, en pequeña labor ante la creación del mundo y del verbo, se encargará de nombrar las cosas y las criaturas creadas por Dios, pero el llevar a cabo semejante tarea implica que Adán ya poseía un lenguaje propio, es decir su creador lo dotó con un lenguaje.
"Esto mismo, o algo semejante ha sido expresado por las ciencias humanas actuales: no existe hombre sin cultura y para poseerla hay que transmitirla a través del lenguaje y recibirla por medio de éste. No podemos concebir al hombre sin lenguaje y sin cultura, o en todo caso, sería un subhombre, un dios o un monstruo. Igualmente, no podemos situarnos fuera del lenguaje, ni siquiera podemos hablar del lenguaje fuera del incluso para hablar de él hay que suponerlo" (Briceño Guerrero).
Los distintos mitos de orígenes explican cómo se creó el universo, cómo nacieron o fueron creados las distintas plantas y animales conocidos, la creación del hombre y la diferencia entre hombre y mujer. Generalmente, en los mitos se da la preexistencia del mundo de las divinidades que coexisten con los animales, plantas, espíritus; a veces el hombre existe antes de la creación del mundo, en ocasiones, el hombre es creado directamente por la divinidad más poderosa, o, también, gracias a una héroe, semidiós, civilizador que enseña la cultura a los hombres. En cualquier caso, los mitos de origen intentan establecer una diferenciación, un ordenamiento en el caos primigenio y una distinción entre naturaleza y cultura.
Dice Lévi-Strauss: en Las estructuras elementales del parentesco (1947)
Me sentí inclinado a considerar que la oposición entre naturaleza y cultura correspondía al orden de las cosas y expresaba una propiedad de lo real. Desde entonces he evolucionado bastante, bajo la influencia de los progresos de la psicología animal y de la tendencia a hacer intervenir nociones de orden cultural en las ciencias de la naturaleza: por ejemplo, la de información genética en biología, o la teoría de los juegos en la física. Actualmente la oposición entre naturaleza y cultura creo que refleja menos una propiedad de lo real que una antinomia del espíritu humano:
La oposición no es objetiva, son los hombres los que tienen necesidad de formularla. Quizás constituye una condición previa para el nacimiento de una cultura